Can Rectoret
Tipo: masía
Telf: 93 574 18 47
Dirección: Carretera de Sabadell a Mollet, Km4, Santa Perpètua de la Mogoda (08130)
Web: www.canrectoret.com
Precio aprox: 25-35 euros
Especialidad: Cocina catalana
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Can Rectoret es una masía catalana del XVI situada en un caserío de Santiga (una zona de Santa Perpètua) que inició su actividad como restaurante hace 90 años. Como casi todas las masías, el local está muy compartimentado (incluso a varios niveles). Esto hace que este tipo de restaurantes en general y Can Rectoret en concreto, ofrezca diferentes espacios pensados para diferentes momentos: comida íntima con tu pareja, reuniones de empresa o, el caso que nos ocupa, comida entre familiares o amigos. Nosotros éramos 10 amigos y nos pusieron en una especie de habitación donde estábamos solos. No era una habitación cerrada pero teníamos algo de intimidad. Además, ahora hablo de nuestra mesa en concreto, era ideal para 10 personas que quieren charlar todos con todos ya que no era redonda (sí, te ves las caras con todos pero hay que gritar para hablar con el de la otra punta) ni la típica mesa alargada (solo puedes hablar con los de al lado y al frente). Nuestra mesa era rectangular pero no tan alargada como una normal. ¡Vaya rollo para explicar que estuvimos muy bien! Aparte de eso, en Can Rectoret se vive el ambiente típico de las masías.

En cuanto a la comida, tengo que decir que comimos muy bien. Además la carta era variada y apetitosa. De entre los primero pedimos: Huevos estrellados con butifarra y espárragos; huevos fritos con cansalada; huevos fritos con sanfaina, canelones y ensalada catalana. Yo me pedí los huevos fritos con sanfaina que estaban realmente muy buenos. Simples, porque eran simples, pero muy buenos. Los comentarios eran que estaba todo muy rico. Además, de primeros había: Ensalada de bacalao; cogollos de atún y anchoas; habas con romesco; Combinado de setas, verduras a la brasa...que yo recuerde
De segundo comimos: Entrecot de ternera; entrecot de buey; presa ibérica; Butifarra con judías del ganchillo; bacalao a la muselina de ajos y yo me pedí butifarra negra con judías. Igual que el primero: simple pero muy bueno. Nadie dejo restos en el plato por lo que me imagino que todo estaba muy bien. Además había: confitado de pato; costillas de conejo; bacalao a la llauna; bacalao a la brasa y todo tipo de carne a la brasa...
Y llega el momento de los postres y aún nos veíamos fuerte así que entre otras cosas (las demás no alcanza mi memoria a recordar) pedimos cremas catalanas, tarta whisquie "bautizada" y helado de queso con frutas del bosque que fue lo que me pedí yo. El helado también estaba muy bueno y muy bien presentado.
Por lo visto, los postres los elaboran con leche natural que viene de un ganadero local (concretamente de las vacas del ganadero, no del ganadero). Digo por lo visto porque esta información la he encontrado "documentándome" por Internet. En el restaurante no se hace ninguna referencia.
Llega los "cafeles" o "cafeses" y el momento de la verdad: la cuenta. Os pongo en situación. Mis amigos y yo estamos llevando a cabo un juego en el que el ganador es invitado por los demás a cenar. Lo digo porque pagamos 37€ por cabeza pero cada uno pagaba una parte del ganador. No obstante, no es nada barato. Nada, nada barato
A parte del tema monetario, hay otras pequeñas pegas: Al estar tan compartimentado el espacio, no es especialmente recomendado para gente con problemas de claustrofobia. A ver, no es que sean espacios minúsculos ni micho menos, ni que estén cerrados pero sí que para algunas personas pude ser incómodo (siempre hablo de los espacios en los que he estado...desconozco el resto del local ya que por estar compartimentado es imposible hacerse una idea de todo el espacio). Además, como ya he dicho antes, los diferentes comedores están en diferentes niveles, a veces solo separados por uno o dos escalones y esto dificulta, y mucho, la circulación de cochecitos, sillas de ruedas y/o personas de poca movilidad (para ir al lavabo tienes que bajar escaleras).

Pero tiene otras cosas buenas: hay espacios para fumadores y para no fumadores y tiene un amplio parking gratuito para los clientes...entre otras cosas.
Pues eso, que os animéis y vayáis a comer o cenar un día a Can Rectoret. Gastronómicamente, vale la pena
